Desde Margarita se llama mi amor queremos responder a algunos de los comentarios sobre la entrega de un ramo de novia que habéis podido leer entre nuestras reseñas. No es algo habitual por nuestra parte pronunciarnos sobre las críticas de nuestros clientes pero con respecto a este caso, creemos que no se está facilitando toda la información sobre lo sucedido y eso puede provocar que otros usuarios se lleven una impresión errónea sobre nosotros.

Vaya por delante que, para el equipo de profesionales de Margarita, cualquier encargo es importante y que nos tomamos muy en serio el trabajo que desempeñamos, desde que recibimos la petición hasta que llega a su destino. Pero, además, en encargos tan especiales como son los ramos de novia, ponemos todo el cuidado y la atención porque somos conscientes de la trascendencia que tienen detalles como el ramo de la novia en un día tan especial.

Nos gustaría relataros qué pasó y os agradeceríamos que os tomarais la molestia de leerlo. Sabemos que es largo pero para nosotros es importante puesto que se ha puesto en tela de juicio nuestra credibilidad como profesionales, aunque hicimos todo lo que estaba en nuestra mano para cumplir con nuestro cometido:

El ramo en cuestión se entregó a la hora y en el lugar dónde se nos indicó que lo hiciésemos.

Adjuntamos el justificante de entrega firmado por el personal del Hotel que se hizo cargo del ramo, de los prendidos y de los saquitos de lavanda que nuestra clienta encargó. Estos dos últimos productos, no deberían haber sido entregados en el hotel, sino en otra dirección. Y para ello nos facilitó un teléfono donde debíamos llamar y concretar la hora.

Después de tres llamadas a ese número de teléfono conseguimos hablar con una señora, aparentemente mayor, que nos dice, bastante enfadada, que ella no sabe nada de una boda, ni de prendidos, ni de saquitos de lavanda y que por favor no volvamos a llamar más. Es decir, el teléfono de contacto que nos habían indicado era erróneo.

Mientras tanto, llamamos varias veces a nuestra clienta para contarle lo sucedido pero nunca cogió el teléfono para hablar con nosotros, así como tampoco lo hizo ninguna de las personas que estaba con ella, ayudándola a prepararse para este día.

Ante la imposibilidad de contactar con nadie relacionado con el encargo que habíamos recibido y con el único fin de cumplir con nuestro trabajo, decidimos entregar también los prendidos y los saquitos de lavanda en el hotel junto con el ramo.

Nos parece importante resaltar que, en todo momento, estuvimos a disposición de nuestra clienta, tanto en el día señalado como después. Tras lo sucedido hemos hablado varias veces con ella para explicarle que los hoteles no permiten que nadie ajeno a este pueda acceder directamente a la habitación para realizar una entrega y, si ella hubiese querido que el hotel nos permitiera la entrada, debería haber dado las indicaciones oportunas para ello.

En ningún momento, ni la propia novia ni nadie de su entorno preguntó en la recepción del hotel si había llegado el ramo, cuando era allí donde nosotros lo habíamos entregado sin posibilidad de hacer otra cosa al no poder contactar con ella.

 

Nuestra clienta interpuso reclamación ante Consumo y fue desestimada por no observarse ningún incumplimiento por parte de la floristería “Margarita se llama mi amor”.

En Margarita nos preocupamos por nuestros clientes. Tenemos una clara vocación de servicio y no dudamos en aceptar nuestros errores cuando los cometemos, asumiendo nuestra responsabilidad y aportando la mejor solución posible. Algo que, en este caso, no nos ha sido posible hacer por los hechos que ya hemos relatado.

Entendemos lo que para nuestra clienta debió suponer no contar con el ramo de novia que había elegido para un día tan especial y lo sentimos. Nosotros pusimos todo nuestro cuidado en prepararlo e hicimos lo que pudimos para entregarlo con los mecanismos que teníamos a nuestro alcance.

A partir de esta situación se está llevando a cabo una campaña de descrédito de nuestro establecimiento y nuestro equipo que no está justificada. Lamentablemente, si esta persistiera, nos veríamos obligados a adoptar las medidas legales oportunas para defender la reputación y el prestigio de nuestra floristería y sus profesionales.

Gracias por la atención y el tiempo dedicado a leer esta carta.

 

Margarita Se llama mi amor

 

 

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